Utilizar el arbitraje de apuestas en deportes menos populares puede ser bastante rentable, pero con ciertas salvedades y riesgos. La principal ventaja del arbitraje en estos deportes es que las casas de apuestas suelen prestarles menos atención en comparación con disciplinas populares como el fútbol, el baloncesto o el tenis. Esto puede dar lugar a diferencias significativas en las cuotas para el mismo evento entre distintas casas de apuestas, creando más oportunidades de surebets.
Las casas de apuestas suelen supervisar las cuotas más de cerca en los deportes populares, donde hay un gran volumen de apuestas y una fuerte competencia entre los apostadores. En deportes menos populares, como el tenis de mesa, los dardos, el waterpolo o diversas ligas y torneos locales, suele haber menos análisis exhaustivo y el mercado normalmente es menos líquido. Esto abre oportunidades para los apostadores de arbitraje, porque en estos deportes las cuotas pueden seguir siendo inexactas o reaccionar lentamente a los cambios.
Sin embargo, existen varios riesgos. En primer lugar, estos mercados pueden ser menos predecibles, y la información sobre los eventos en ellos no siempre está disponible ni es fiable, lo que dificulta el análisis y la toma de decisiones. En segundo lugar, las apuestas en deportes menos populares suelen tener límites más bajos, lo que restringe el beneficio potencial. En tercer lugar, las apuestas activas en estos nichos pueden atraer rápidamente la atención de las casas de apuestas, lo que podría provocar reducciones de los límites o incluso la suspensión de la cuenta.