Repasemos, en orden, todas las comisiones monetarias que tendrás que pagar.
- La comisión de tu banco. El concepto exacto por el que te cobrará una comisión depende de las condiciones de tu contrato. Puede ser un porcentaje del pago o una cantidad fija. A veces se cobra una comisión por recargar la cuenta. También hay que tener en cuenta la comisión por retirar efectivo si vas a sacar dinero.
- La comisión de los sistemas de pago. No es lo mismo que los intereses bancarios. Lo más habitual es que, al recargar las cuentas de las casas de apuestas o del escáner, se utilicen sistemas de pago de terceros (por ejemplo, AnyPay o el conocido PayPal), pero no trabajan gratis.
- La comisión (margen de la casa) de la casa de apuestas. Es el punto más implícito, que requiere una explicación detallada del tamaño de un pequeño libro para comprenderlo por completo. Aquí nos limitamos a señalar que la casa de apuestas se queda con su comisión de cada apuesta. En línea, esta cantidad suele situarse entre el 3 y el 10%.
- La comisión del intermediario. Si compras cuentas, quieres hacerlo con una garantía. Y por los servicios de un garante o de una tienda de confianza también tendrás que pagar un extra. En este caso, las comisiones a veces alcanzan cantidades inadecuadas del 20%. Pero lo más habitual es que el porcentaje sea menor.
- La comisión al retirar dinero. Muchas casas de apuestas no dudan en pedirte una cantidad determinada simplemente por el hecho de que quieras retirar tu dinero ganado con esfuerzo.
- La comisión de conversión. Si apuestas en dólares y luego conviertes a euros, te cobrarán un porcentaje por convertir de una moneda a otra.
Las comisiones por transferencias se aplican en cualquier caso: al recargar y retirar dinero de la casa de apuestas, pagar los servicios del escáner o comprar cuentas (incluso a particulares). Una vez más, la existencia de una comisión y su importe dependen de las condiciones de tu servicio bancario y del uso de servicios adicionales.